φilias

"Todo es cuestión de cultura, ¿sabes? De presentar de una manera agradable aquello que cuesta digerir" Once minutos, Coelho.


Since the classic age repression has been the fundamental type of relationship between power, knowledge and sexuality. Giving yourself to the pleasure is incompatible with the dedication to work you are supposed to have in capitalism. Sex was then limited to reproduction. Any way of desire with other purpose,was considered a perversion, first, then a deviation and, finally, a paraphilia. Defining sexual interests as pathologic lead to the loss of civil and social rights, internment, and even death.


Todas las sociedades tratan de controlar la conducta sexual de sus miembros. Uno de los mecanismos para ejercer este control es definir los intereses sexuales específicos como patógenos, causa de trastornos mentales. Histórica e interculturalmente, la sola denuncia del interés por prácticas sexuales específicas podía acarrear la muerte, la cárcel, la pérdida de los derechos civiles y otras sanciones sociales. De forma similar, ser clasificado como mentalmente enfermo podía tener como resultado la muerte, la cárcel, la pérdida de los derechos civiles y otras sanciones sociales. Por lo tanto, es comprensible la confusión entre la enfermedad mental y las prácticas sexuales poco habituales.

Los intereses sexuales condenados cambian a menudo; la masturbación, el sexo oral, el sexo anal y la homosexualidad estuvieron en su momento considerados trastornos mentales o síntomas de otros trastornos mentales, pero ahora se aceptan normalmente como parte del espectro de una expresión sexual saludable. De forma similar, hay condiciones que se aceptaban como "normales" en el pasado, pero que ahora se clasifican como trastornos mentales (por ej. el deseo sexual hipoactivo, el desorden de aversión sexual, y el desorden orgásmico en la mujer). Es demasiado difícil eliminar los factores históricos y culturales de la evaluación de los intereses sexuales poco frecuentes. La base empírica para definir científicamente la conducta sexual sana y patológica sigue escapándosenos.

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Cuando la APA [Asociación Estadounidense de Psiquiatría] eliminó la homosexualidad del DSM [Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales] hace aproximadamente 30 años, algunos observadores pensaron que las otras parafilias también serían eliminadas de las ediciones posteriores. El argumento para la eliminación de la homosexualidad se vio reforzado por la carencia de investigación objetiva que apoyara su inclusión y por las investigaciones que no pudieron sostener la teoría de que los homosexuales encajaban en estereotipos sexuales psiquiátricos específicos. Sin embargo, algunos observadores creen que la eliminación de la homosexualidad fue fundamentalmente un acto político (Bayer, 1981). La situación de las parafilias en este momento es paralela a la de la homosexualidad en los primeros años de la década de los 70. Sin el apoyo o la astucia política de quienes lucharon por la eliminación de la homosexualidad, las parafilias continúan en la lista del DSM.

El DSM no define la sexualidad saludable y mucho menos el temperamento, los pensamientos o las personalidades saludables. Desgraciadamente, no se conoce el rango de comportamiento sexual "saludable", creando así brechas potenciales en el proceso diagnóstico. Se supone que el DSM ha de ser interpretado por un clínico objetivo y experimentado [...]. Cuando los individuos tienen intereses sexuales poco frecuentes, hay a menudo la especulación de que cualquier otro problema presente está relacionado con su sexualidad. Cuando una conducta conlleva un diagnóstico, entonces, por definición, la conducta es sintomática del desorden. Esta confusión impide ver que, al menos para una parte de los individuos, sus conductas sexuales específicas son expresiones de una sexualidad saludable y que los benefician. El hecho de que algunas sean socialmente inaceptables o ilegales es y debería ser irrelevante para el proceso diagnóstico.

Moser, Charles; Kleinplatz, Peggy J. (2006). El DSM-IV y las parafilias: un argumento para su retirada. Archivos Hispanoamericanos de Sexología, 12 Issue 2, p217-239.